sábado, 30 de mayo de 2009
El comienzo de la imaginación
Ese momento ha llegado para unas chicas de uno de los institutos de Palermo: Irene, Silvia y Laura. Las tres són hermanas gemelas y viven en el barro más pobre de toda Italia, y en el instituto necesitan refuerzo. Pero lo que más les gusta y lo que más saben hacer es jugar al baloncesto. Todo su tiempo libre lo dedican al baloncesto, pero sus padres no quieren que ellas juegen, ellos quieren que se esfuerzen más en el instituto.
Un día un cazatalentos de la NBA les visita y le s pregunta si quieren ir a jugar a un gran equipo estadounidense femenino. Él les dijo que cuando pasen tres meses les esperaría en el aeropuerto. El problema que tenían es que sus padres no les dejaban.
Cuando llegó el día de irse, las hermanas se escaparon de casa mientras el cazatalemtos les esperaba en el aeropuerto. Las hermanas no se llevaron una buena noticia porque el cazatalentos les dijo que todo era broma. Ellas reaccionaron de mala manera y le golpearon hasta dejarlo inconciente.
A la semana siguiente el cazatalentos les dijo esta vez en serio si querian ir a jugar al mayor equipo de Palermo. Los padres, al ver lo que les importaba el baloncesta a las chicas, aceptaron igual que hicieron las tres hermanas.
10 AÑOS ANTES...
…Silvia no vivía en Getafe , vivía en el sur de Valencia. Allí con solo seis años ja realizaba una serie de comedia .
Mientras Silvia lo pasaba bien, sus dos futuras amigas, Laura e Irene le tenían envidia porque ellas también querían salir en la televisión. Cuando pasó un mes, Silvia por problemas familiares tubo que irse a vivir a Getafe, justo donde vivían Laura e Irene.
Allí, Silvia fue bien recibida por los vecinos mayores, pero no por sus compañeros de clase e instituto. En el colegio nadie jugaba con ella, hasta que un día Irene y Laura decidieron ir a decirle si quería ir a jugar con ellas. Silvia les dijo que si, y desde ese día Silvia no se sintió sola, porque gracias a sus dos amigas, la gente empezó a jugar también con ella. Pero Silvia no podía ir a clase todos los días porque tenía que hacer las grabaciones de la serie.
Silvia, para agradecer a sus amigas lo que habían echo por ella, le preguntó al director si sus amigas podían participar con ella en la serie. El director aceptó y en menos de dos meses la tres amigas se hicieron muy famosas por toda España y Silvia se acostumbró a vivir en ese barrio.











